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16.08.00
El Boys merece más respeto
HASTA CUANDO SEGUIRAN LOS PROBLEMAS...
Es triste lo que viene ocurriendo con el Sport Boys.
En pleno 73 aniversario del club, y a sólo unos días de celebrarse el aniversario
de nuestra querida provincia constitucional, tenemos que conformarnos con ver al equipo
rosado en el último lugar de la tabla de posiciones, y con los jugadores negándose a
entrenar como medida de fuerza por el no pago de sus salarios desde hace varios meses.
El tema de los sueldos ya empieza a parecerse a la fábula del zorro y las uvas. A
los jugadores se les ha venido manipulando con engaños desde el campeonato Apertura
pasado, donde a pesar de todo los muchachos demostraron una calidad profesional y humana
sin precedentes, al poner primero el nombre y la camiseta del Sport Boys logrando el
segundo puesto a punta de garra y verguenza deportiva.
En este momento, ya nadie cree en las promesas de la directiva, aunque esta vez el asunto
es más grave debido a que el misterioso traspaso de Abel Lobatón al fútbol brasileño
debiera haber generado los fondos necesarios para poner al día al plantel en el tema de
los pagos. Hasta estos momentos, nadie responde a la pregunta de donde está ese
dinero, sólo se desliza la versión de que el pago "se está demorando".
Por otro lado, la semana pasada, las autoridades del estadio Miguel Grau impidieron la
entrada del equipo a fin de que éste pudiese entrenar con miras a su compromiso con el
Alianza Lima. Al margen de la responsabilidad que le pueda caber a la directiva por
el pago correspondiente al uso del estadio, no podemos aceptar que el IPD del Callao, que
debiera estar al servicio del deporte chalaco, le niege el estadio nada menos que al Sport
Boys, patrimonio cultural e histórico del primer puerto, y único representante del
fútbol chalaco en el campeonato profesional peruano.
Con el agravante de la espantosa crisis económica que afecta al fútbol profesional en
general, y al Sport Boys en particular, ésto resulta no sólo tremendamente desmotivador,
sino que representa casi un insulto a un grupo de muchachos que aun sin cobrar sus sueldos
viene sacando la cara por el Callao todos los domingos. ¿Adonde quieren llegar con
este tipo de actitudes los burócratas que rigen los destinos del deporte peruano? ¿O es
que acaso quieren un campeonato en el que sólo participen Universitario, Alianza y
Cristal? El Sr. Teófilo Cubillas tiene la palabra.
Maltratado por sus dirigentes, abandonado por las grandes firmas comerciales (algunas de
las cuales derivan gran parte de sus ingresos de los consumidores chalacos pero aun así
no auspician al club) e ignorado por las autoridades que rigen el deporte peruano, el
Sport Boys sigue adelante, como por inercia, impulsado por su tradición y por el peso de
su gloriosa camiseta. Solo nos queda hacer votos para que los actuales dirigentes
reconozcan el esfuerzo de los jugadores pagándoles el dinero que se les adeuda, y
haciendo respetar al Sport Boys dentro y fuera de la cancha. Si no lo hacen, aquí
estaremos los hinchas para reclamárselo.
Mario Sánchez
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