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26.07.00
Uruguay 0 - Perú 0
EN CUIDADOS INTENSIVOS
Tal vez podriamos calificarlo como una pausa en la cuesta abajo, y es que matemáticamente
el punto del empate siempre es importante de visita para la suma que permita alcanzar un
cupo para la clasificación mundialista, más aun cuando la visita era en el histórico y
complicado estadio Centenario.
Dejando de lado la retórica del preámbulo, establezcamos que tuvimos la ocasión de ver
el peor partido de la presente eliminatoria, protagonizado por dos equipos sumidos en una
tremenda mediocridad. Uno, que no quiso jugar a nada, sino cobijarse en el fondo bajo los
palos para evitar problemas: Perú. El otro, que también jugando a nada y en medio de un
tremendo desorden y sin ninguna presición en sus líneas, sólo apeló a una
entrega encomiable, pero que al final se sumió en la desesperación y la ansiedad por
conseguir un resultado de cualquier forma, y que a la postre nunca llegó: Uruguay.
Maturana volvió a su esquema ultra defensivo, con dos líneas de cuatro en el fondo, la
primera con Jorge Soto y Olivares como laterales, Rebosio (el mejor del equipo peruano) y
Pajuelo en el centro. La otra, más adelante, con Solano, Serrano, Jayo y Ciurlizza.
Adelante, Palacios, en una función de media puntada que no justificó, y Pizarro en
punta, acompañado de su
tremenda soledad.
Pasarella increíblemente planteó el partido con un esquema a nuestro concepto bastante
conservador, manteniendo a Paolo Montero como último hombre, Lermo a su lado como un
líbero mixto, Tais y Rodríguez de laterales. En el medio compo, un rombo con
O'Neill delante de la línea de cuatro, Gigou
y Díaz en la recuperación y salida, y en la punta del rombo, como enganche, Olivera. En
punta, Recoba, de buen primer tiempo, y un inusualmente ubicado Federico Magallanes (que
sin ser un punta de lanza nato, fue ubicado por el técnico en esa posición en reemplazo
del suspendido Darío Silva, en lugar de
ubicar a Diego Alonso, quien hubiese sido el lógico reemplazante).
Sin duda Uruguay llegó con más claridad en el primer tiempo, errando algunas situaciones
inmejorables para definir por el apresuramiento o la falta de precisión. Las jugadas con
pelota detenida, a cargo de Recoba, Tais o Magallanes fueron las más peligrosas, y Vegas
estuvo siempre seguro cuando tuvo que intervenir.
Un segundo tiempo con la misma tónica, con Perú tratando de buscar el factor sorpresa
con contragolpes veloces, pero esta opción se frustró porque casi nunca se disparó
sobre el arco uruguayo defendido por Carini (recientemente transferido a la Lazio
italiana). Uruguay, a medida que el tiempo avanzaba,
iba cayendo en la desesperación y la ansiedad, incluyendo al técnico Pasarella, quien
dispuso en primer término el ingreso de Coelho (un mediocampista de enganche) por Recoba,
y posteriormente, Marcelo Zalayeta ingresó por Gigou para aumentar la presión de ataque.
Finalmente, hizo ingresar a Darío Alonso, tal vez muy tarde, por Magallanes.
Así terminó Uruguay el partido, encimando al cuadro peruano con toda la artillería
disponible, pero al final no alcanzó. A Perú le espera recibir como local a Venezuela, y
entendemos que los tres puntos en juego serán decisivos, y su consecución tendrá un
carácter de urgencia.
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